lunes, 17 de julio de 2017

De la necesidad de comunicar

Durante mucho tiempo he ido atesorando vivencias, sensaciones y emociones contenidas que han ido sembrando en mi interior una maneras de ver la vida y de comportarme que asumo que a menudo son
difícil de interpretar desde el exterior, no todos los días son buenos ni todos son malos, nunca todo esta mal ni todo esta bien, es un relativo estado de equilibrio en el que se combinan las dulzuras y los amargores a lo largo del camino. Como a todos imagino que les ocurrirá.


El problema es que la tendencia propia en mi, de no exteriorizar o verbalizar estos estados, me genera frustración y confusión y muchas veces me llevan a tomar decisiones erróneas con sus correspondientes consecuencias desastrosas que, como es obvio, solo me influyen a mi.


De un tiempo a esta parte, la vida me ha ido otorgando resquicios de confiabilidad en personas que realmente quieren ayudarme sin mas interés que el de mi propio bienestar, y me cuesta, me cuesta un mundo sacar de mi esos atisbos de negatividad que me afloran cada día, esos pensamientos rumiantes que sobrevuelan mi siempre ajetreada sesera y descargarlos en quienes realmente pueden ayudarme a neutralizarlos, el por que es difícil de concretar tal vez, habría de remontarme a los pasados, a los malos recuerdos para poner punto de partida y situar los orígenes de esas emociones y eso no me gusta demasiado, quizás porque ni siquiera yo mismo soy capaz de diagnosticar que me ocurre y porque me ocurre o puede ser que no sea partidario de explicar demasiados aspectos colaterales y circunstancias que influyen en mi.


Sin lugar a dudas, si no me abro, por mucho que me resulte ingrato o desagradable hacerlo, no va a ser posible que se me preste la ayuda que de forma tacita e incluso a veces explícitamente demando, es imposible que nadie pueda acudir a rescatarme si ni siquiera soy capaz de dar unas coordenadas de mi paradero emocional, y es aquí cuando hoy, me detengo, paro mi sistema y me digo:




"AHORA TIENES EN QUIEN CONFIAR Y QUIEN PUEDE  AYUDARTE, NO LO DESAPROVECHES Y ABRETE"


Y empiezo a edificar una nueva vía de expresión de mis emociones, a diseñar un canal por el que poder encauzar esos tormentos que me nublan y quizá puede que en esta ocasión me resulte útil, no para una liberación momentánea sino para un punto limpio espiritual, donde aliviarme y poder asentar sobre suelo firme los cimientos de mi nueva vida, esa que tanto deseo que se cumpla y que con alto grado de probabilidades se este viviendo ya y apenas sea consciente de ello por estar encerrado en mi mismo y no dejando a nadie que penetre en mi desorden.







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