lunes, 30 de enero de 2017

La importancia del espacio

A pesar del título no voy a hablar de la carrera aéreo-espacial, ni de la enorme trascendencia de la geometría en nuestra vida cotidiana, ni de la capacidad sensorial en diversas dimensiones.
Me gustaría comentar mi experiencia reciente sobre como afecta psíquica y físicamente el tener un espacio propio, un lugar, al que podamos llamar en cierto sentido "hogar", en el que podamos ordenar nuestra vida, descansar, asearnos, y tener esos momentos de esparcimiento fundamentales.
Por diversas razones, que no son objeto de este blog, durante los dos últimos meses he tenido que pasar por estar en la calle, encontrar un lugar al que podía ir a cenar y dormir, y actualmente por tener una habitación en una pensión. Como acabo de decir, voy a hablar exclusivamente de como me ha afectado esta circunstancia, y no de los porqués de ella.



En primer lugar, la etapa de estar literalmente en la calle, aunque duró muy poco, tan solo tres días, cambió mi forma de entender la vida de una manera radical. Como mucha gente en este país, muchas cosas las damos por hecho, y no nos planteamos que puedan ser de otra manera. Yo nunca pensé en que podía verme sin techo, sin comida, sin una ducha, sin un sitio donde dejar mis cosas, resumiendo, que podía verme sin un hogar, pero así fue.
El desmoronamiento psicológico fue inmediato, pero no solo la mente, el desmoronamiento físico es casi igual de rápido, sientes que no te puedes mover, que te duele hasta respirar, y además tu cabeza no genera soluciones, ni expectativas, ni ilusiones. Es una situación de la que como no salgas rápidamente, te puede costar mucho, y cada día mas, el poder revertir.
Tuve la fortuna de encontrarme un amigo que se encontraba en una situación similar, pero llevaba algo mas en la calle y ya conocía un poco el sistema. Hay recursos que están hay, de la comunidad, del ayuntamiento, ongs, etc. que te pueden ayudar enormemente, pero que hay que saber alcanzar y utilizar.


Lo primero que me enseño fue diferentes comedores, un sitio para desayunar, otro para comer, y lo que fue mas importante, un sitio para cenar y dormir. Mi amigo se llama Pascual y desde aquí quiero agradecerle lo que hizo por mi de una manera pública, estuvo a mi lado en el momento mas importante de mi vida y me ayudo a moverme cuando mis fuerzas eran muy limitadas. Gracias por su aliento y ánimo.
El segundo momento que vamos a ver es el mes y medio aproximadamente que estuve en "el Fucar", como todo el mundo lo conoce. Es un albergue gestionado por "Proyecto Hombre", allí puedes dejar tus pertenencias (por pocas que sean), cenar, dormir (aunque sea sentado en un sillón de hospital), ducharte, lavar tu ropa y lo que es mucho mas importante, puedes comenzar a arreglar tu situación para alcanzar otros recursos que en muchas ocasiones no sabes ni que existen.
Aunque en ningún momento puedes sentir este albergue como un hogar, sobre todo por el horario durante el que puedes estar dentro, si es un primer paso fundamental para poder normalizar lo mejor posible tu situación.
El horario del que hablábamos es el siguiente. Abría sus puertas a las 00:15, hasta la 01:00 tenías tiempo para asearte, organizar colada, o descansar un rato. A la 01:00 cenabas, y hasta las 02:00, hora en que se apagaba la tele, podías verla, o ducharte si no habías tenido tiempo en el primer turno, o intentar dormir ya, a pesar de la dificultad del ruido. A partir de las 02:00 se apagaban las luces y "dormías" en un sillón hasta las 07:30 que tenías que levantarte y desalojar el lugar en un cuarto de hora. Aunque suena bastante precario, cuando tienes que elegir entre esto y estar en la calle, y mas ahora en invierno, la opción, al menos para mi, era clara.
El gran problema de esta situación era la gran cantidad de horas que estabas en la calle sin nada que hacer, comiéndote la cabeza, dando paseos para arriba y para abajo y agobiándote en resumidas cuentas.


Hace unos 15 días, "el Fucar" me proporcionó la entrada en un Centro de Día, en este caso el gestionado por la Cruz Roja en la Casa de Campo. Aquí podía desayunar y comer y desde las 09:00 hasta las 19:00 estar allí ocupando mi tiempo con diferentes actividades. En este momento concreto es cuando mi situación realmente dio un giro importante.
Aquí encontré no solo lo que acabo de decir, que ya hubiese sido un éxito, sino un equipo de personas realmente preocupadas por mi, por mi estabilidad, mi bienestar y mi crecimiento.
No quiero dar nombres, aunque siempre hay gente mas cercana y que te llegan mas profundamente, puesto que todo el equipo en general son unas personas increíbles.
Es aquí donde entramos en la última fase. Hace unos días comencé a vivir en una habitación propia, y aunque agradezco enormemente a los profesionales "del Fucar" el tiempo que he estado allí, ellos son los primeros que entienden su recurso como algo transitorio y se alegran cuando das el paso de salir.
La habitación donde duermo, unidos al Centro de Día, con su profesionales y compañeros, es lo que hace que ahora pueda decir que tengo un hogar.
Muchas gracias a todos los que han hecho posible que llegue aquí.

PEDRO

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